El espíritu Navideño

20/12/17

¡Hola de nuevo! Hoy es nuestro primer día de vacaciones de Navidad. Estamos casi todos enfermos, con tos, roncos, mocos y demás jejej. Casi todos porque menos Samantha ¡Gracias a Dios!

Diciembre es el mejor mes del año por excelencia, no conozco a nadie que opine lo contrario. Todos en las redes sociales compartimos nuestro entusiasmo y espíritu navideño, me queda clarisimo la dicha que sentimos. Y por supuesto, nos enamoramos de todo lo que conlleva la fecha, mes de dar, de recibir, de soñar, borrón y cuenta nueva, ilusión. Todo lo bonito pues.


Les cuento que es mi 3era Navidad en EEUU. ¿Qué rápido no?. La primera Navidad ni la sentí porque recién tenía un mes en el País y demasiados sentimientos-pensamientos revueltos que no me dejaron asimilar NADA. El año pasado fue terriblemente horroroso sé que no tendría que expresarme así pero sino lo hiciera no sería honesta. Me preguntaba si el espiríritu Navideño ¿se compra? ¿ se alquila? o ¿de dónde se saca? Extrañé más que nunca a los que no tengo cerca pero por sobre todas las cosas extrañé ese ambiente cálido delicioso que sólo se experimenta en la cuna de uno. Algo que no sé cómo describir pero los que son migrantes saben lo que significa. Algo que por más abierto que seas y por más amor que le tengas a tu nueva patria falta uno no sé qué que sólo tu gente es capaz de dar. ¿Alguien que me entienda, por favor?

Extrañé el caos de la Ciudad, a mis primos y tíos, los olores a buñuelos y ponche, obviamente a mi Mami y Abue, extrañé las posadas, las fiestas y las comidas que te tienen ocupadísimo todo el mes.
Me hundí en esos pensamiento arrasadores del pozo profundo del negativismo todo el mes y no viví la Navidad como Dios manda. Disfruté a mis niños y a Samy pero sé que no di mi cien por ciento por engancharme de más en la melancolía. Sin querer queriendo mi cabeza estaba en otro lado. ¿Les ha pasado?

Y por este episodio catastrófico 2016 me prometí que JAMÁS  se repetiría, porque mi Grinch no le iba a ganar a mi Elf interior y porque tengo mil y millones de razones para disfrutar de la vida y más de esta época maravillosa, ya sea en México, China, Japón, aquí o en cualquier lado que uno esté  y con quién esté o con quién no esté. Sin excusas.


Hicimos el Calendario de Adviento que está aquí y nos ayudó a mantenernos con el espíritu todo el mes. Hicimos demasiados mini proyectos de Navidad (como estos bailarines con pinzas de madera), visitamos muchas luces (mientras nos lo permitió la gripe) y por último, planeamos nuestra cena con todo el amor y el entusiasmo del mundo. 

La pasaremos en casa de unos amigos que será su última Navidad con nosotros así que queremos disfrutarlos muchísimo. Haremos ponche, buñuelos, cenita rica, juegos, posada y piñata para ponerle más tono Mexicano.

Después de mi pasada experiencia me quedó muy claro que las tradiciones y los buenos momentos los lleva uno guardados en la maleta a donde esté con las personas que ama, sin importar las circunstancias, ni el lugar.

Bueno, ya me extendí de más, ya les conté mi historia de cómo dejé atrás el drama y de cómo este año me puse la camiseta bien puesta, estamos ansiosos y felices de celebrar el Nacimiento del Niño Jesús y de compartir con los nuestros todo el amor que tenemos. Hemos visto un lado diferente de la Navidad pero que seguramente también atesoraremos como oro puro. Adoptamos a Santa, mandamos cartas al Polo Norte, hicimos actividades diferentes y por supuesto, lo sumamos a lo que ya traíamos en el costal. 

 ¿Y ustedes cómo celebran la Navidad?




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