Día de llorar

30/5/18

Casi siempre les digo de compartir un poquito de mi luz y contagiarlos de optimismo, pero también quiero ser honesta con ustedes y conmigo misma y mostrarles también mis debilidades, mis lamentos y lo que soy, porque finalmente este es un espacio de desahogo y de compartir.

Un post pasado derivó a este. Me resistía a hacerlo porque trato de evitar este pensamiento y cuando trato de evitarlo lo pienso de nuevo y así todo el tiempo ¿si saben cómo verdad?. Pero ya tenía un nudo en la garganta hecho nudo militar, que sólo sale a modo de letras.

Tenemos unos bellos amigos hechos en México como nosotros, con el contexto necesario e igualado para pasar horas platicando de seriedades y trivialidades por igual. Mi amiga me desafía con sus talentos de cazadora profesional de ofertas, actualización de chismes locales e internacionales, novelas, bromas, sarcasmos, memes y consejos serios. Todo esto mientras comemos churritos con chile valentina como si fueran los últimos en el planeta, y tomando  deliciosas micheladas que prepara su esposo. Los maridos generalmente cuentan sus infortunios por su papel de hijos y hermanos responsables. 

Ya nos queríamos de antes pero haber compartido 2 años de migración, nuestras experiencias, nuestros progresos, nuestras desventuras, haber vivido de las vacas flacas y de las gordas, nos hizo querernos más, como es lógico. Se encariñaron con mis hijos, que no es cosa fácil y yo me enamoré de la suya, que es un sol. Teníamos pedacitos de México humanizados  los unos frente a los otros, y con certeza nada podía ser más perfecto para sentirnos en casa. Fueron mi motivo principal de enamorarme de California, saber que los tenía a 40 minutos y a una nada en un clic.

PERO sí, como les dije, se me van. Se regresan a la patria añorada, con un montón de sueños y planes bajo el brazo, con metas cumplidas, con nervios y entusiasmo a partes iguales, con incertidumbre y alegría. Todo eso  y más. Pero yo desde ahorita, voy llorando su ausencia por los rincones, aguantándome las lágrimas cuando me acuerdo y casi ni he podido disfrutar estos meses como se deben pensando en su partida. Hasta el tiempo se me ha ido más rápido de tanto pensar. Los quiero guardar en el ropero bajo llave. Y los quiero guardar en mi corazón para siempre.


Cynthia, Beto, Victoria, los quiero, como se quiere a la familia de verdad, incondicionalmente, sinceramente. Echaremos mucho de menos tanta alegría, tanta amistad, tanta compañía que nos dieron. ¡Gracias por tanto amor!  Sabemos que les irá increíblemente bien en su nueva vida. ¡Los adoro baby!

2 comentarios

  1. Muchas gracias "amiga" hermana del alma, te quiero montones, ya son parte de nuestra vida para siempre. Gracias por ser mi confidente, mi paño de quejas, frustraciones, sonrisas, por permitirme ser yo sin máscaras ni medias tintas. Te quiero mucho y se que estaremos ahí a un mensaje, una llamada. Y pronto nos veremos, ya decidieron entrar en nuestras vidas y ya no saldrán te quiero mucho.

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